ENSEÑAR Y APRENDER

EL bullying: el agresor también de debe de ser atendido psicológicamente

“Bullying” Esta palabra ha estado a la moda, desgraciadamente, en los últimos años en las aulas de nuestro país y no acaba de resolverse. Este problema se materializa en insultos, amenazas, e incluso en violencia en contra de algún compañero de manera constante a lo largo del periodo escolar, dañando gravemente la salud mental de la personan agredida.

 

Este problema se tiene tanto impacto en los niños y adolescentes, porque es el momento de su vida en el que más importancia le dan a sus pares y en ese momento están sufriendo humillaciones constantes por ellos o delante de ellos.

Para todas las personas, independientemente de sus edad o procedencia, es importante sentirse querido y valorado. Normalmente este reconocimiento social, se consigue a través de ayudas al colectivo, o de un uso creativo de sus talentos intelectuales y físicos.  Pero las personas que no consiguen este reconocimiento de este modo, a veces, lo buscan de otra manera, por supuesto mucho menos legítima. El sentimiento que ellos perciben, es muy parecido, siente poder, aunque realmente lo que consiguen no es reconocimiento y admiración, sino miedo por parte de los demás.

Este abuso de poder, está relacionado directamente con creencias socioculturales que ven los actos seudo-violentos, como algo normal y que quedan sin castigo e incluso son aplaudidas. Por ello, padres, amigos y maestros, puede pasar por alto situaciones realmente amenazantes haciendo que la víctima se sienta impotente y sola y el agresor continúa su actuación como algo cada vez más habitual.

Hemos de hacer un hincapié en que nunca debemos centrarnos solamente en los problemas que esto causa o que pueda tener la víctima, el agresor como hemos visto anteriormente quiere ser aceptado y ve en la violencia un modo de relación social, y esto debemos tenerlo muy presente en cualquier caso de bullying. En este artículo, vamos a centrarnos en el perfil psicológico que puede mostrar el acosador.

 

  • Tienen problemas de autoestima. Han aprendido que hay dos formas de destacar, sobresalir por tus cualidades o interiorizar a los demás y las dos maneras les parecen justas.
  • No encuentran otro modo de destacar.
  • Pueden provenir de entornos en los que la violencia y el abuso de poder es una manera habitual de relacionarse o de resolver los problemas. En algunos casos ellos han sufrido abusos y pueden verlo como una forma de vengase de lo que les pasó.
  • Suelen ser más fuertes o más corpulentos que los demás
  • Suelen padecer alextimia, dificultad para reconocer los sentimientos ajenos o propios
  • Son líderes, cuando se sienten poderosos, mientras abusan de otros. Suelen ser extrovertidos, impulsivos o envidiosos.

 

Estas características nos ayudan a comprender, sin ninguna duda, que la atención psicológica al acosador es imprescindible.

El centro debe indagar sobre el motivo de su comportamiento, mediante las versiones de los espectadores, la observación directa de los sucesos y la versión de la víctima y el agresor, además debe Informar a la familia y preguntar sobre posibles causas de este comportamiento.  Todos los datos obtenidos deben recogerse en un informe para que el psicólogo pueda actuar en consecuencia.

 

La actitud del agresor no cambiará porque se proteja a la víctima o se cambie de centro, e incluso a veces esto no hace más que empeorar la relación entre ellos. La solución pasará, por ofrecerle al agresor la posibilidad de entender que su valía como persona no está en la intimidación y la violencia, y ayudarles a desarrollas de manera adecuada su empatía y sus habilidades sociales.  Otro punto a trabajar por parte del psicólogo es la relación con la familia, a pesar de que en muchas ocasiones se nieguen a participar o simplemente nieguen problemas existentes, Pero si la familia colabora, pueden hacerse muchos avances trabajando casa, en la escuela y con el psicólogo.

 

La visión del acosador debe cambiar para conseguir acabar con el bullying, por eso, le aconsejamos trabajar con psicólogos especialistas en este tema, Javier Vilches es un claro ejemplo de ello, ya que ha tenido una gran experiencia en estos casos.